
"Buscad la belleza, que es lo único que merece la pena en este asqueroso mundo"
Todos aquellos que hemos sido impactados profundamente, golpeados por la emoción de una obra de arte, en cualquiera de sus formas, sabemos que son instantes tan emocionantes e inolvidables como fugaces. Por ello, aquél que saborea en alguna ocasión la fuerza de la emoción pura de la obra de arte, aquella que realmente golpea al corazón, se convierte en buscador de nuevas emociones, adicto a la sensación de estar a la deriva del artista que ha conectado con el hilo que va desde sus ojos u oídos, hasta su alma.
Los Conciertos para Piano y Orquesta de Beethoven, las Variaciones Goldberg de Bach, una taranta de Paco de Lucía, Cinema Paradiso de Guissepe Tornatore, cualquier retrato de la extensa colección del National Geographic, el maestro Alfredo Kraus, la Catedral de Sevilla, un soneto de Joaquín Sabina, el desgarro de un actor de teatro desde la primera fila del patio de butacas, la paz en la voz de Caetano Veloso, la melancolía de Astor Piazzola..
Ya no recuerdo cuándo fue el primer momento en que sentí ese escalofrío, pero sí tengo en mi cabeza frescos muchos momentos donde esta emoción se ha repetido, cada vez de forma diferente, y siempre casi asfixiando al corazón.
En este blog contaré, según los vaya viviendo o recordando, momentos artísticos que ha valido la penar vivir, artistas que merece la pena escuchar, obras de teatro, películas, músicas que, según en qué momento de la vida estemos, pueden hacernos sentir precisamente que... "la belleza es lo único que merece la pena en este asqueroso mundo".
8 comentarios:
Me encanta tu blog, aunque lo encuentro un poco seriecito,,,,que te parece si también incluyes otros estilos, como la musica folk brasileña (Ivete Sangalo), la hindu, los monjes del Nepal. La mejor obra de teatro que he visto ultimamente..."De repente el ultimo verano".
Muy interesante. Recuerdo un sabio indú que dijo (aproximadamente): las rosas están ahí, depende de cada uno de nosotros verlas o no verlas, acercarnos a oler su perfume o no hacerlo.
La belleza está a nuestro alrededor. Debes mantener activa esa parte de ti que sabe localizarla y reconocer su presencia... en un gesto, en una palabra, en un objeto o un conjunto de objetos.
Buen blog... sí señor
Fdo.: León Blanco
La belleza esta en la vida, es el sentimiento más profundo que puede tener un ser humano ante un millon de manifestaciones , una canción , un concierto, un cuadro , un baile ,un hombre , una mujer , un niño ,un paisaje, una sonrisa , una lagrima....un instante bello es un recuerdo para la eternidad , perduda en nuesta retina , oidos , en nuestro olfato...hasta el final de nuestros días perdurará , SI SEÑOR ¡,.. y eso es la vida ¡
Buen inicio de Blog ( Es la primera vez que visito uno pero no la última )
Fdo.: Marisa from Barcelona
Muy bonito lo que dicen León y Marisa.
Hoy, día de la patrona de la música, he sido muy consciente de ello,de que para ser felices es fundamental nuestra actitud ante las cosas, hay que sonreir y predisponerse a lo bueno porque entonces està màs cerca de nosotros, seguro.Para mi hoy el instant ha sido la música de Brad Meldhau en un tren. He sido tan feliz que seguro que es "un instante para la eternidad". Besos
Melia de BCN
Muy bonito lo que dicen León y Marisa.
Hoy, día de la patrona de la música, he sido muy consciente de ello,de que para ser felices es fundamental nuestra actitud ante las cosas, hay que sonreir y predisponerse a lo bueno porque entonces està màs cerca de nosotros, seguro.Para mi hoy el instant ha sido la música de Brad Meldhau en un tren. He sido tan feliz que seguro que es "un instante para la eternidad". Besos
Melia de BCN
Muy bonito lo que dicen León y Marisa.
Hoy, día de la patrona de la música, he sido muy consciente de ello,de que para ser felices es fundamental nuestra actitud ante las cosas, hay que sonreir y predisponerse a lo bueno porque entonces està màs cerca de nosotros, seguro.Para mi hoy el instant ha sido la música de Brad Meldhau en un tren. He sido tan feliz que seguro que es "un instante para la eternidad". Besos
Melia de BCN
Hola Melia,
Ya que has hecho esta cita de Brad Meldhau.. podrías recomendarme algo de él? Seguro que me va a gustar..
Gracias.
Javier.
En esta triste época de exaltación de la música de usar y tirar y dentro del espíritu de este blog de búsqueda de la belleza en el arte, resulta interesante este artículo publicado en 1.917, que sin duda recoge el sentir de quienes amamos la música y el arte en general.
Muchas veces he expuesto la tesis recogida en este artículo y he sido tildado de presuntuoso, elitista y clasista, por eso prefiero que sea un músico quien lo exponga y de alguna forma me sirva de escudo de las críticas de aquellos que aún no se han quitado los tapones de sus oidos y las legañas de sus ojos.
"De la educación del gusto musical"
José Font y de Anta
En el arte, como en la Naturaleza, todas las transformaciones se encadenan las unas a las otras, sin que sea posible precisar el momento exacto en que una forma nueva ha reemplazado otra forma antigua. Modificándose el hombre en sus usos, sus costumbres y, aunque en más largos periodos, en su organización física, es natural que no reciba impresión alguna contemplando siempre los mismos objetos y que no se distraiga con los mismos espectáculos.
Cada manera de sentir nueva, implica una nueva forma también; por eso el Arte varía en todas las épocas. Plutarco ha dicho: “En arte toda época, por bella que sea, tiene su época”; es decir, que cada época tiene su música particular, como la tiene su teatro, su literatura, su pintura, etc.
La música dramática, por estar sujeta a los caprichos del gusto del público, varía mucho más que la música instrumental; a veces no es más que un modesto accesorio, sobre todo en el teatro español.
Actualmente sería imposible poner en escena, con esperanza de éxito, una ópera entera de Lully o de Rameau. Estas dos obras no pueden aspirar a excitar más que un sentimiento de curiosidad histórica: tan solo algunos aficionados pretenderían admirarlas sinceramente pero de seguro no tendrían el valor suficiente para escucharlas hasta el fin, y sin embargo, nosotros oímos todavía con interés la música instrumental de estos mismos maestros.
Las producciones del arte puro están, como vemos, menos expuestas a las variaciones del gusto, y por el contrario, las que por razones arbitrarias se unen a otro arte corren el riesgo de pasar de moda.
La frecuente asistencia a conciertos di camera y sinfónicos es el medio más eficaz para educar el gusto musical.
Es falso que el arte de real orden se impone inmediatamente; la Historia contradice a cada paso esta aseveración.
Cualquier manifestación de arte necesita para ser apreciada en lo que verdaderamente vale, una preparación por parte de quien lo contempla o escucha. El cuadro más simple de cualquiera de los primitivos en pintura o la más ingenua melodía gregoriana, será letra muerta para quien no haya visto nada en materia de cuadros ni nada oído de música.
Ahora, si esto es cierto en lo referente a las más sencillas formas del arte ¿qué decir cuando se trata de las de los últimos tiempos? Las producciones musicales de la escuela contemporánea, por ejemplo, no pueden ser comprendidas las más de las veces ni por los músicos entendidos, en una primera audición. Por eso el crítico que se atreve a juzgar una obra nueva sin hacer de ella un previo estudio, muestra una cantidad de snobismo enorme y se expone a no decir más que una serie de nimiedades sin ningún interés.
Quienes trabajamos con celo y patriotismo por el adelanto del arte en nuestra patria, tenemos un gran enemigo; aquel que con razones engañosas proclama el arte vulgar porque está más al alcance de todos.
Si se trata solamente de agradar al ignorante, nuestra labor es cosa perdida; pero se trata de conseguir algo mucho más noble: la educación artística y el desarrollo del gusto del público, y este desarrollo se consigue oyendo buena música. Es, pues, con una frecuente asistencia a conciertos como más rápidamente puede educarse el gusto musical.
Es sorprendente lo rápido del progreso en una persona que oiga buena música con frecuencia. Al principio se opera una confusión muy desagradable en quienes escuchan sin la debida preparación obras modernas. Un oído inculto no acierta siquiera a descubrir las ideas de la obra por muy sencilla que ésta sea; la línea melódica se le pierde en el tejido de los contrapuntos y aún en de la misma armonía; los desarrollos se le presentan como nuevas ideas; la misma trama orquestal si se trata de una pieza sinfónica, lo desconcierta, a causa de la diversidad de los timbres; la obra se le aparece como un caos. Pero si la persona que posee un oído inculto, con buena voluntad repite las audiciones de aquella misma música que lo desconcertó empezará poco a poco a notar cómo la incógnita se le descubre, como sin comprender el porqué del fenómeno, lo que antes le pareció confuso e impenetrable, ahora comienza a deleitarle.
Porque es un don de la buena música el que cuanto más se oiga, más se aprecie y más conmueva. Por el contrario, la mala, si gustó en un principio, cansa pronto aún a los oídos menos educados.
*Publicado en “MÚSICA, Álbum-Revista musical, Madrid 15 de Abril de 1917”
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